Febrero 5, 1928
El Padrenuestro
En Los Escritos del Libro de
Cielo
“Hija mía, en cuanto Adán pecó Dios le hizo la
promesa del futuro Redentor; pasaron siglos,
pero la promesa no vino a menos y las
generaciones tuvieron el bien de la Redención.
Ahora, cuando vine del Cielo y formé el reino
de la Redención, antes de partir al Cielo hice
otra promesa más solemne, la del reino de mi
Voluntad, y ésta la hice en el Padre Nuestro, y
para darle más valor y para obtenerlo más
pronto, esta promesa formal la hice en la
solemnidad de mi oración, pidiendo al Padre
que hiciera venir su reino, que es la Voluntad
Divina como en el Cielo así en la tierra, y me
puse Yo a la cabeza de esta plegaria,
conociendo que tal era su Voluntad y que rogado
por Mí no me habría negado nada, mucho más
que con su misma Voluntad Yo rogaba y pedía
una cosa querida por mi mismo Padre, y
después de haber formado esta plegaria ante mi
Padre Celestial, seguro que me era concedido el
reino de mi Voluntad Divina sobre la tierra, la
enseñé a mi apóstoles a fin de que la enseñaran
a todo el mundo, para que uno fuera el grito de
todos: ‘Hágase tu Voluntad como en el Cielo
así en la tierra.’ Promesa más cierta y solemne
no podía hacer; los siglos para Nosotros son
como un punto solo y nuestras palabras son
actos y hechos cumplidos. Mi mismo rogar al
Padre Celestial: ‘Venga, venga tu reino, hágase
tu Voluntad como en el Cielo así en la tierra’,
significaba que con mi venida sobre la tierra el
reino de mi Voluntad no era establecido en
medio a las criaturas, de otra manera habría
dicho: ‘Padre mío, sea confirmado nuestro reino
que ya he establecido sobre la tierra, y nuestra
Voluntad domine y reine.’ En cambio dije,
‘venga’, esto significaba que debe venir y las
criaturas deben esperarlo con aquella certeza
con que esperaron al Redentor, porque está mi
Voluntad Divina unida y comprometida en
aquellas palabras del Padre Nuestro, y
cuando Ella se compromete es más que cierto lo
que promete. Mucho más que el todo fue
preparado por Mí, no se requería otra cosa que
las manifestaciones de mi reino y lo estoy
haciendo, ¿crees tú que las tantas verdades que
te estoy diciendo acerca de mi Fiat sean sólo
para darte una simple noticia? No, no, es porque
quiero que todos conozcan que su reino está
cercano y que conozcan sus bellas prerrogativas,
a fin de que todos amen, suspiren entrar a
vivir en un reino tan santo, pleno de felicidad
y de todos los bienes. Así que lo que a ti te
parece difícil, para la Potencia de nuestro Fiat es
fácil, porque Él sabe quitar todas las dificultades
y abatir todo como quiere y cuando quiere.”
Febrero 5, 1928 Volumen 23
“Ahora, para disponer a las almas a vivir en mi
Querer y darles parte de los bienes que Él
contiene y hacer regresar al hombre sobre el
camino de su origen, como fue creado por Mí,
quise ser el primero en rogar, haciendo resonar
mi voz de un punto al otro de la tierra y hasta en
lo alto del Cielo diciendo: ‘Padre nuestro que
estás en los Cielos.’ No dije Padre mío, sino que
lo llamé Padre de toda la familia humana,
para comprometerlo en lo que debía agregar:
‘Que todos santifiquen tu nombre, a fin de
que venga tu reino sobre la tierra y tu Voluntad
se haga como en el Cielo así en la tierra.’ Era
esta la finalidad de la Creación y Yo pedía al
Padre que se cumpliera. En cuanto Yo recé, el
Padre cedió a mis súplicas y formé el germen
de tanto bien, y para hacer que este germen
fuera conocido, enseñé a los apóstoles mi
oración y estos la transmitieron a toda la
Iglesia, a fin de que así como el pueblo del
futuro Redentor encontraba la salvación en Él y
se disponían a recibir al Mesías prometido, así
con este germen formado por Mí, la Iglesia
ruega y repite tantas veces mi misma oración y
se dispone a recibir, el que reconozcan y amen a
mi Celestial Padre como Padre de ellos, de
manera de merecer ser amados como hijos y
reciban el gran bien de que mi Voluntad se
haga como en el Cielo así en la tierra.”
Abril 14, 1923 Volumen 15
Ahora pensaba entre mí: “Nuestro Señor en el
Padre Nuestro nos enseña a decir, a pedir:
‘Hágase tu Voluntad’, ¿entonces por qué dice
que quiere que se viva en Ella?” Y Jesús
siempre benigno, moviéndose en mi interior me
ha dicho:
“Hija mía, el ‘Hágase tu Voluntad’ que Yo
enseñé a pedir en el Padre Nuestro, significaba
que todos debían pedir que al menos hicieran la
Voluntad de Dios, y esto es de todos los
cristianos y de todos los tiempos, no se puede
decir cristiano si no se dispone a hacer la
Voluntad de su Padre Celestial. Pero tú no has
pensado en la frase que viene inmediatamente
después: ‘Como en el Cielo así en la tierra.’ Esto
significa vivir en el Querer Divino, significa
pedir que venga el reino de mi Voluntad a la
tierra para vivir en él; en el Cielo no sólo
hacen mi Voluntad sino que viven en Ella, la
poseen como cosa y reino propio, y si la
hicieran y no la poseyeran no sería plena su
felicidad, porque la verdadera felicidad
comienza en el fondo del alma. Hacer la
Voluntad de Dios no significa poseerla, sino
someterse a sus órdenes, en cambio vivir en
Ella es posesión. Por eso en el Padre Nuestro
está la petición: En las palabras ‘Hágase tu
Voluntad’, que todos hagan la Voluntad
Suprema; y en el ‘como en el Cielo así en la
tierra’, que el hombre regrese en aquella
Voluntad de donde salió, para readquirir su
felicidad, los bienes perdidos y la posesión de su
reino divino.”
Octubre 15, 1926 Volumen 20
“Hija mía buena, está decretado en el consistorio de
la Trinidad Sacrosanta que mi Voluntad Divina
tendrá su reino sobre la tierra, y cuantos prodigios
se necesiten los haremos, no ahorraremos nada
para tener lo que Nosotros queremos. Pero
Nosotros en el obrar usamos siempre los modos
más simples, pero potentes, tanto de arrollar Cielo
y tierra, todas las criaturas en el acto que
queremos.”
Diciembre 21, 1937 Vol. 35

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